¿Por qué duelen los pies en niños y adolescentes?
El dolor de pies es un motivo de consulta frecuente en niños y adolescentes. Puede deberse a múltiples causas, que van desde procesos benignos relacionados con el crecimiento hasta lesiones deportivas o afecciones ortopédicas más complejas. Identificar la causa es fundamental para un tratamiento adecuado y una recuperación satisfactoria.
¿Cuáles son las causas más frecuentes de dolor en los pies?
Las causas más comunes de dolor de pies en niños y adolescentes incluyen:
- Enfermedad de Sever (apofisitis del calcáneo): Inflamación en el área de crecimiento del talón, frecuente en niños activos durante los brotes de crecimiento.
- Pie plano: Aplanamiento del arco del pie que puede generar dolor, especialmente después de actividad física prolongada.
- Enfermedad de Iselin: Apofisitis por tracción en la base del quinto metatarsiano, que provoca dolor en la parte externa del pie.
- Enfermedad de Köhler: Afección del hueso navicular, causando dolor e inflamación en la parte media del pie, más frecuente en niños pequeños.
- Escafoides accesorio: Presencia de un hueso adicional en el pie que puede causar dolor en la parte interna del pie, especialmente con cierto calzado o con la actividad prolongada.
- Lesiones deportivas: Esguinces, fracturas por estrés o contusiones, comunes en deportes de impacto o contacto.
- Infecciones: Infecciones locales en la piel, uñas o tejidos blandos, como celulitis o abscesos.
¿Por qué es importante una evaluación médica?
- Determinar la causa específica del dolor.
- Descartar patologías graves.
- Establecer un plan de tratamiento individualizado y adaptado a las necesidades del paciente.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se basa en:
- Historia clínica detallada: Para identificar el origen del dolor y factores asociados.
- Exploración física: Evaluación de la estructura, alineación y función del pie, así como la marcha del niño.
- Estudio de la pisada: Para valorar la biomecánica del pie y la marcha.
- Pruebas complementarias: Radiografías, ecografía o resonancia magnética si el especialista lo considera necesario.
¿Cómo se trata?
El tratamiento dependerá de la causa del dolor e incluirá:
- Modificación de la actividad física: Adaptación de actividades que puedan estar generando el dolor.
- Ejercicios de estiramiento y fortalecimiento: Para mejorar la función del pie y la estabilidad.
- Uso de plantillas o calzado adecuado: En casos de alteraciones en la pisada.
- Fisioterapia: Para optimizar la recuperación en situaciones específicas.
- Intervención quirúrgica.
¿Por qué es importante un tratamiento personalizado?
Un diagnóstico preciso y un tratamiento personalizado por un especialista en traumatología y ortopedia infantil son fundamentales para una recuperación exitosa y para prevenir complicaciones a largo plazo.


