¿Qué son los dolores de crecimiento?
Los dolores de crecimiento, también conocidos como «dolores nocturnos benignos de las piernas», afectan aproximadamente a 1 de cada 4-5 niños. Se trata de dolores inespecíficos y benignos que suelen presentarse en niños de entre 2 y 12 años, especialmente en aquellos más activos.
Aunque la causa exacta no se conoce, se cree que están relacionados con el crecimiento de huesos y músculos, ya que tienden a desaparecer cuando el niño alcanza la madurez esquelética.
- Pueden durar semanas o meses, con periodos sin dolor intercalados.
- El estado de salud del niño es siempre bueno.
- Estos dolores no afectan el desarrollo ni la actividad diaria del niño.
- No es necesario hacer reposo; el niño puede continuar con sus actividades habituales.
¿Cómo se manifiestan?
Los dolores de crecimiento se localizan principalmente en:
- Rodillas
- Muslos
- Pantorrillas
- Tobillos
Se presentan generalmente por la tarde o la noche, incluso pueden despertar al niño en mitad de la noche. Son intermitentes, pudiendo aparecer varias veces por semana o durante algunos días seguidos, para luego desaparecer por un tiempo.
Suelen empeorar en días de mayor actividad física o cuando el niño está cansado. Desaparecen por la mañana y durante el día el niño no presenta limitaciones.
¿Cómo se diagnostican?
El diagnóstico es clínico y se basa en:
- Historia clínica detallada del niño.
- Exploración física para descartar otras afecciones más graves.
Es importante la valoración por un especialista en ortopedia infantil para confirmar el diagnóstico, descartar otras causas de dolor y orientar el tratamiento más adecuado para cada niño. En la mayoría de los casos, no son necesarias pruebas complementarias.
Tratamiento para el dolor de crecimiento
El tratamiento de los dolores de crecimiento se centra principalmente en aliviar el malestar y tranquilizar al niño y su familia. Dado que se trata de un cuadro benigno, el manejo suele enfocarse en acompañar al niño durante los episodios de dolor y fomentar hábitos saludables que puedan ayudar a minimizar las molestias. La valoración por un especialista es clave para personalizar el abordaje según las necesidades de cada niño.
¿Cuál es su pronóstico?
Los dolores de crecimiento son benignos y desaparecen de forma espontánea a medida que el niño crece. Aunque pueden causar preocupación, no afectan el crecimiento ni el desarrollo del niño. Un seguimiento por el especialista puede ser útil para descartar otras patologías si los síntomas no encajan con el cuadro típico.
